Esta obra nos muestra una frase de la poetisa chilena Gabriela Mistral inscrita sobre las hojas de cuchillos domésticos. Los  cuchillos remontan al más arcaico de los instrumentos con que las cocineras elaboran los platos, pero sobre todo con los que trozan las carnes, pican verduras, evocando aquellos que abrían los corazones de animales y seres humanos en los rituales sacrificiales que dieron origen a las religiones, como también aluden a la violencia doméstica y el arma blanca con que se defienden las mujeres, pero también sus muertes atravesadas por las hirientes hojas del viejo instrumento. Sin embargo, los reflejos del acero filudo son intervenidos por Catalina Mena perforándolos, acanalándolos, rompiendo la superficie lisa de los cuchillos para inscribir palabras. De ese modo, el instrumento cortante, sin perder sus capacidades lacerantes, se transforma en un “arma de doble filo” porque potencialmente puede accionar desde el gesto violento del escalpelo, pero también desde el intangible de la palabra perforada. La creadora escribe entonces una palabra que horada sin instrumento, sino con una grafía agujereada en este, veteándolo de una doble espesura: la del lenguaje escrito y la del ademán condensado en su acerbo.” 
Año de publicación: 2012

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