La obra de Anwandter se encuentra ligada a la corriente estética del realismo, en donde el artista posa su mirada en su entorno para transformarlo en el tema e indagación esencial de su obra. En este caso, usando una atmósfera subjetiva, el pintor ha hecho de la figura humana el tema central de este cuadro, eso sí, sin abandonar nunca su preocupación por los problemas formales que trae consigo todo trabajo pictórico.
En este sentido, “Hombre con abrigo” no pretende ser una representación fotográfica o minuciosa del tema representado: un hombre joven, que usa un abrigo y se encuentra apoyado sobre una pared. Por el contrario, el artista revela una particular mirada y acercamiento al tema, llena de subjetivismo y lirismo que se refuerza enormemente por el uso de una atmósfera intimista mezclada con guiños de melancolía e, incluso, soledad, con un hombre que parece estar en una desencantada espera, lleno de dudas y cavilaciones sobre el futuro. Finalmente, en términos formales, la obra revela el uso de trazos llenos de texturas y manchas sueltas, mientras que la paleta cromática es más bien restringida, llena de tonalidades frías, cuyas veladuras constatan, una vez más, que para Andwanter, no sólo el tema del hombre y su circunstancia es su obsesión, sino que éste va de la mano con sus preocupaciones sobre el uso del oficio pictórico: el color, el dibujo y la composición.
Año de publicación: 2006