La figura humana y la forma de pintar son tan protagonistas como dependientes entre sí, entrecruzándose en un ir y venir con acentos y silencios.
En esta obra, aparece un sujeto situado en un espacio atemporal, detrás de una mampara como esperando la ocurrencia de algo, o la llegada de alguien. La mirada del hombre representado, luce indiferente ante la situación simple y emotiva. La pintura carece de escenas elaboradas o descriptivas, apostando por la sensibilidad del trazo y la mezcla cromática definida por la estampa del artista. Formalmente, la técnica pictórica se hace notar entre gestos y texturas destacándose distintos trazos: desde la brocha hasta el pincel más pequeño, interactuando con la huella de la espátula, chorreados y manchas mas incontrolables.
Año de publicación: 2003