CORTE, DOBLEZ Y PLEGADO / Antonieta Gueneau de Mussy

Antonieta Gueneau de Mussy es artista visual enfocada en las posibilidades que ofrece una tela: tiñe, dobla, cose, borda, pliega, endurece, haciéndola transitar por distintos estados hasta convertirlas en obras de arte abstracto.

En CORTE, DOBLEZ Y PLEGADO vemos las distintas posibilidades que nos ofrece: desde obras doradas, de colores y monocromos, crea una atractiva exhibición que reúne dos tradiciones tan importantes en la cultura humana como el textil y el arte visual.

Ver más

Ver exposición

CORTE, DOBLEZ Y PLEGADO

La artista Antonieta Gueneau de Mussy ha tenido un interesante recorrido: su formación en diseño la ha llevado a internarse en el mundo material de las telas. Los cortes, dobleces, plegados, bordados, cosidos, teñidos y actos que exige este material son los nombres de estas repetitivas acciones que la artista realiza en su taller. Estas maneras de proceder son arcaicas, la tela como material ha sido usada por la mayoría de las culturas para crear indumentarias, vestimentas, trajes, arquitecturas y ornamentos. En la modernidad la producción textil se industrializó: las formas manuales se transformaron en formas maquinales. Grandes aparatos que mueven agujas, bujías y fierros de modo acelerado construyen diversas formas de expresión de la tela. Un vinculo interesante lo produce al experimentar con el papel vegetal, si pensamos en la tela y el papel en su obra, son tratados de la misma manera, pero sus composiciones químicas y físicas generan efectos delicados y perceptibles a través de la transparencia, la resistencia y el granulado. Ambos materiales, tanto la tela como el papel, tienen un vinculo indiscutible: han servido para transcribir y transcribirnos, expresarnos con símbolos y códigos y estar pegados a nuestros cuerpos y nuestras manos desde tiempos inmemoriales.

Las telas son -en su definición más básica- una lámina flexible construida por muchos hilos que se entrecruzan de manera regular. Tiene variantes que se pueden resumir vagamente en su elasticidad, impermeabilidad, elasticidad, espesor, color y resistencia al rasgado. Hay telas animales como la seda, las pieles y la lana; y naturales como el algodón, el yute, el cáñamo, el lino, entre otros. Por otro lado el papel vegetal es básicamente el papel que utilizamos para cocinar a altas temperaturas. Como un velo envuelve distintas preparaciones -que pueden llegar hasta los 220 grados celsius- es resistente a la humedad e impermeable a las grasas, se debe a que se impermeabiliza con un baño de ácido sulfúrico que obstruye sus poros y posteriormente se lava.

Si hiciéramos una genealogía de las telas y los papeles podríamos escribir extensos tomos de libros. Pero nos enfocaremos a pensar los actos de la artista que son textiles aunque sus materiales sean variables “Corte, doblez y plegado” es el titulo de la muestra, pero también un lema de trabajo que ha ocupado Antonieta Gueneau de Mussy.

Los casos más emblemáticos del arte utilizando como recurso lo textil se puede dar en las vanguardias, las artistas rusas, francesas, alemanas, crearon impresionantes formas de proceder con telas: desde vestidos hasta pieles para autos. Específicamente Stepanova y Popova crearon innumerables obras ampliadas, dos artistas que de la obra de arte autónoma la llevaron al extremo para llevar la revolución a todos los ámbitos de la vida cotidiana. Desde trajes a estampados y ropajes, Stepanova repite los colores de la revolución: rojo, negro y blanco, y Popova lleva sus diseños a la fabricación de telas, pero no deja de lado los avances que había realizado en la abstracción: aparecen constantemente sus círculos, cuadrados y triángulos. No abandona sus simbologías de la estrella de cinco puntas, la hoz y el martillo. En el caso alemán Anni Albers es un caso especial, su biografía es paradójica, recibió tantos “no” de parte de maestros y escuelas, que la hizo inscribirse en la escuela textil de la Escuela Superior de Arte en Hamburgo para posteriormente entrar a la Bauhaus. El machismo siguió imperando, las mujeres no podían acceder a cierto tipo de disciplinas, por el ejemplo el curso de tejido a cargo de una de las pocas profesoras mujeres Gunta Stölzl. Aún así Annie Albers creó un ingenioso tejido para insonorizar un auditorio musical a base de algodón y celofán, creándose un nombre. Se casó con uno de los más importantes profesores de la institución Josef Albers y tras la llegada de Hitler el matrimonio partió a Carolina del Norte. Lo más interesante de Albers fueron sus viajes a México, Perú y Chile, conocía textiles prehispánicos de América a través del museo Etnológico de Berlín. Gracias a su curiosidad combinó Klee, De Stijl y los textiles andinos, esta mezcla de mundos occidentales y no occidentales demostraron la capacidad multiterritorial del diseño y las artes. Todas las artistas crearon de manera múltiple y sus referencias cruzadas hicieron que su arte -materializado en textiles- siga sorprendiendo hasta hoy.

El caso de Antonieta Gueneau de Mussy es también particular ya que el uso de la tela y las formas de crear parecen sacadas de una máquina textil. Como la artista señala “Es en los momentos de repetición los más mecánicos del trabajo, en el que uno encuentra ese momento de desconexión del mundo y conexión con uno mismo. La repetición de los códigos permite que estos se configuren como un lenguaje” posee una forma artística de proceder, de hacer, de crear a través de estás técnicas como una máquina repetidora de patrones y formas que una y otra vez van trabajando la tela hasta darle un espesor tridimensional, aunque el formato siga siendo bidimensional.

En “Corte, doblez y pegado” nos encontraremos con obras realizadas entre 2020 y 2021, telas de color que están teñidas y almidonadas para no perder rigidez en el proceso que articula. Posteriormente aplica un diseño realizado por computador o croquis, y manualmente comienza la labor utilizando un patrón y/o varias capas. En los monocromos trabajó el papel vegetal y metálico, bordando y jugando con los velos propios del material, creando matices y profundidades. No hay ningún tipo de pegamento, solo se afirman bordando las partes y haciendo nuevamente un guiño hacia la técnica textil. La idea es que en ambas series se destacara el aspecto matérico, las secuencias, las modulaciones y las retículas, de lejos parecen un abecedario que nos habla de este quehacer milenario y laborioso con una ambigua posición entre lo textil y el arte visual.

Ver exposición

ADOBE

“ADOBE
El adobe es la mezcla de barro y paja, habitualmente se utiliza como material de construcción para viviendas y recintos debido a su capacidad de conducir el calor, el bajo costo material y de mano de obra. Su docilidad como elemento constructivo tiene por defecto la poca capacidad de enfrentar movimientos telúricos, se deben poner techos de un gran peso y crear muros que los unan para crear estabilidad. Específicamente en Chile el uso del adobe como material de construcción fue una práctica que tiene una extensa data, por ejemplo la Aldea de Tulor en Antofagasta entre del 384 AC y el 200 DC, pero hasta la llegada de los Incas se empieza a fabricar el adobe en moldes con medidas estándar tal como lo concebimos hoy. Esta práctica se extendió, instituyéndose en la Colonia que además funcionó como defensa frente a los pueblos originarios -Pedro Valdivia construyó una casa fuerte de adobe para él y sus vecinos-, pero la experiencia de los terremotos desde el siglo XVI provocó que a mediados del siglo XVII las paredes se ensancharan y se bajara la altura de los muros, al punto de depreciar las construcciones en nuestro territorio por su baja capacidad de soportar los embates de la naturaleza.
Es interesante como elementos tan básicos como el barro y la paja sean la base de grandes cosas: Vitrubio en su Tratado de Arquitectura (entre el 27 AC y el 23 AC) cita al rey Mausolo que a pesar de que todos sus adornos eran de mármol de Proconeso, sus paredes eran de adobe y se conservaban brillantes como un espejo. Incluso en el génesis, los hombres provenimos de la tierra “Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente”. La paja es material residual y multifacético: es el despojo del grano; y se reutiliza como follaje, para la celulosa, la energía, el tejado, etc., es blanda para el colchón del viajero y es dura en su combinación con la tierra. A pesar de las experiencias fallidas, las nuevas tecnologías proponen una revisión de este material y técnica desarrollándose en distintos países una arquitectura contemporánea y sustentable.
Simón Fuentes es un artista visual con una multifacética formación, vive en Talca y su trabajo desarrollado hace veinte años se ha enfocado en el adobe: muros, objetos y bloques que han sido exhibidos en espacios nacionales como extranjeros. Su muestra ADOBE en CCU virtual es un resumen, un collage, de toda la experiencia del artista en su carrera que combina la experiencia rural, las culturas visuales de las regiones y la construcción a partir de este material de obras de arte en formato fotográfico e instalaciones.
ADOBE comienza el recorrido con el registro de dos obras con formas de L. Cada una corresponde a una serie con la misma forma que fue expuesta en Talca, fue uno de los últimos trabajos del artista. El diseño de la letra, o más bien la forma, es una abstracción tanto de la letra L -que materializada parece un objeto- y el uso del adobe como un material completamente sin utilidad constructiva. De lejos parece una abstracción, pero de cerca vemos las huellas de los moldes, de la tierra, de la paja y de su disposición creando una imagen relacionada con la tradición del arte moderno. A continuación vemos el registro de muchos trabajos que realizó el artista: utilizó el adobe para formar un abecedario de letras incongruentes, signos tal como los anteriores, pero abstraídos de su forma original, forman un extraño juego que el espectador puede observar y combinar generando palabras o sonidos ajenos a nuestros códigos culturales. La construcción de estas letras son parte de la tierra, es decir, se toma la tierra de Concepción y de Talca, generando una diferencia material que puede cambiar m{mínimamente en los tonos y texturas: la tierra es la misma y al mismo tiempo no lo es; la tierra es parte del mundo rural, la piel que recubre al campo versus el cemento que la tapa y nos hace ver modernos.
Como últimas obras se decidieron poner las primeras que el artista produjo: el registro fotográfico de cuatro letras formadas en adobe y puestas sobre su madera, que de lejos parecen signos antiguos, sellos mágicos y misteriosos, producto de la acumulación de letras sobre letras que provienen de un muro de adobe bañado con cal perteneciente a una estación antigua de trenes que cruza el interior de la sexta región. Las personas con el tiempo comenzaron a dibujar y escribir formando un palimpsesto -una antigua forma de escribir sobre las huellas de una escritura anterior- que el artista lo instaló como un gran muro en la sala del fondo. La última obra es la primera que generó todo el cuerpo posterior, signos sobre signos que reinventaron la forma de hacer adobe para hacer arte, un artilugio misterioso de quitar la necesidad de sentido -la construcción y las palabras- para formar signos novedosos.
Ver exposición

CONTAR HISTORIAS CON DIBUJOS

Dibujar como forma de pensar, dibujar como forma de comunicar
El dibujo es un lenguaje común, es una forma de expresión directa y abierta. Con el dibujo, se abre el mensaje, comunicando más allá de lo evidente, es la huella de un proceso y de una intención, es un acto mágico.
¿Qué dibujamos cuando dibujamos? ¿qué significa aprender a dibujar? estas preguntas tienen miles de respuestas, sin embargo, a partir de la experiencia con este oficio, se podría decir que dibujar es aprender a observar, no desde una habilidad de la mano, sino más bien de una habilidad de percepción, de observar en detalle. Observar las relaciones de formas, contornos, manchas, tamaños y direcciones. Observar tanto la realidad, como nuestra memoria e imaginación.
Contar historias con dibujos, es una muestra que da cuenta de la exploración de este proceso de observación y creación. Las obras que componen esta exposición son el resultado de ejercicios, desafíos y juegos que ponen al dibujo como un medio para comunicar las ideas de quienes participaron durante el taller, que lleva por nombre el mismo título de la muestra.
Cuando dibujamos traemos a la hoja nuestros imaginarios visuales, lxs dibujantes recurrimos a nuestra memoria, como si coleccionáramos formas, rostros, paisajes y personajes para luego llevarlos a nuestros dibujos. Este despliegue de imágenes, nos da una idea de cuáles son los imaginarios de cada unx de lxs artistas que conforman esta muestra rica en detalles, líneas y gestos tan diversos como sus propixs autorxs.
Durante el taller exploratorio, que fue el origen de la exhibición, recorrimos un camino para desarrollar un vocabulario gráfico. Este camino contempló importantes pasos como: reconocer la línea y observar los contornos; observar las luces y sombras; distinguir las formas y crear a partir de ellas; observar las texturas e incorporarlas a nuestros dibujos; conocer las propiedades del color y llevarlas al trazo de la ilustración; conocer las cualidades de la narración gráfica.
Dibujar es mucho más complejo de lo que creemos, y en este taller aprendimos que “dibujar bien” no se trata de “que me quede igualito”, no es sólo imitar la realidad, es saber observarla, es crear a partir de ella y reinterpretarla como nos muestran los dibujos de Violeta, Victoria, Juan, Bastián, Javiera, Constanza, Boris, Steven, Polette y Jorge, quienes nos dan a conocer estos universos visuales únicos, a través de líneas, formas, manchas, colores y viñetas.

Simón Catalán, Artista Visual, docente del taller de exploratorio 2021.
Ver exposición

CONVERGENTE

Sala de Arte CCU ha incentivado anualmente que diversas casas de estudio realicen muestras de sus artistas más destacados en este espacio. A partir de este trabajo en el año 2019 nace Convergente, una iniciativa que busca reunir en una exposición a artistas provenientes de las distintas escuelas de arte del país. Esto, con el objetivo de ser una iniciativa que se repita cada año abogando al trabajo colaborativo y la difusión del trabajo global y las tendencias actuales de la educación artística contemporánea que se desarrollan en nuestro territorio.
El año 2020, considerando la situación de pandemia y el cierre de los espacios de exhibición, desarrollamos en conjunto con la Escuela de Arte de la Universidad Andrés Bello un ciclo de mesas de conversación de tal forma de darle continuidad al programa Convergente. Estas mesas buscaron generar debate y reflexión en torno a la educación artística, las problemáticas enfrentadas producto de la pandemia y los desafíos de la enseñanza a futuro.
Este año retomaremos el formato expositivo. Nos interesa darle continuidad al programa y considerando que nuestra Sala de Arte CCU ya cuenta con un protocolo por Covid 19 podemos pensar en realizar la exposición de manera presencial en la medida que pasemos a paso 2. En caso de no poder realizar la muestra de forma presencial retomaremos de forma digital, realizando la muestra en nuestra Sala de Arte CCU Virtual, ya que pensamos se hace necesario en este contexto de pandemia continuar con las plataformas de difusión de la producción nacional de nuevas generaciones y nuevos formatos de producción de obra.

Ver exposición

VOLVER A MIRAR

Cuando nos referimos al arte de la pintura casi siempre caemos en la trampa de la representación: nos fijamos qué formas aparecen, tratamos de reconocer y entender, o argumentar su historia. Este esfuerzo ha convertido a la pintura en un ejercicio intelectual. Pablo Picasso frente a las preguntas sobre qué significa su pintura respondía molesto diciendo: ¿acaso debemos entender el canto de un pájaro? Claramente no. Nos deleitamos, los abrazamos y los percibimos desde todos los sentidos. En la pintura pasa algo parecido.
Una de las tantas técnicas y tradiciones pictóricas es la acuarela, una materialidad que exige a los sentidos recorrer sus formas, que combina el gesto del pintor sobre el agua dispuesta en un papel. La combinación entre “destreza y azar” la convierten en un arte distintivo frente a la “destreza y control” que posee el óleo.
Ximena García Blanco es una artista que se ha dedicado a la acuarela desde el año 1998. Nació en Paillaco, una ciudad ubicada en un sector rural en la región de Los Ríos. Su nombre en mapudungun se traduce como “aguas tranquilas”. Este es un dato no menor: los artistas son el resultado de su entorno y esta localidad presenta a la experiencia visual imágenes inigualables: grandes extensiones de verdes rodeadas, a pocos kilómetros, de lagos y grandes cerros teñidos de los blancos y la bruma del sur de Chile. La artista transmite en sus pinturas esa profunda conexión con la naturaleza a través de paisajes y elementos naturales, es como si hubiera nacido en una acuarela: es el agua del sur, tanto en su estado líquido como gaseoso, la que refleja y difumina todo paisaje. En sus palabras:
“Mis pinturas representan en su mayoría paisajes. Mi necesidad creativa es la búsqueda de la conexión con la naturaleza, de la emoción de paz que me genera el silencio y la soledad de ésta, de la detención consciente. (…) Trabajo la luz y la transparencia que me permite la técnica de la acuarela. También la mezcla de los pigmentos y el agua sobre el papel húmedo, de tal manera, que estos sigan un camino dirigido dejando que el azar se manifieste solo en contadas ocasiones. Finalmente que la suma de lo anterior logre la grandeza y emoción de los paisajes que habitan en mi memoria”.
La artista se refiere a la naturaleza, la luz y la transparencia como si fueran espejos de la acuarela. El papel al aplicarle agua, al humedecerlo, y alzar gestos a través de pigmentos cita el territorio, la humedad y la bruma de su primer hábitat.
Este texto me hace hablar de uno de los temas preferidos que he tenido el privilegio de conocer. Es tan largo hablar del fenómenos de la acuarelas que creo que no da para definir en un párrafo su desarrollo y arraigo en la cultura occidental. A pesar de eso, y en referencia a la obra de la artista, la acuarela es una técnica que necesita de papel y pigmentos, nunca tuvo un protagonismo clave hasta la aparición de Durero que la transformó en una tradición desde el siglo XV, formándose escuelas de acuarelistas en la posteridad. La tecnología del óleo la relega, pero aún así persiste. Uno de los pintores más influyentes de la cultura occidental –que estudió mucho las estampas japonesas– fue William Turner. Pintó de manera brillante con acuarela pinturas de la naturaleza que también proponían la combinación entre el paisaje industrializado de Londres del XIX y las formas en cómo se apropiaba de los cursos naturales del agua. El estado líquido y gaseoso fue fundamental, que hasta lo refleja en los trenes a vapor: una fascinante mezcla de velocidad, acero y agua que transforman a la pintura en una mancha difícil de identificar.
La exposición de Ximena García Blanco se titula “Volver a mirar” consiste en una selección de acuarelas que a pesar de ser figurativas (representar paisajes y árboles) se transforman en visiones y experiencias para el espectador: la técnica y la imagen se funden logrando un efecto sutil, pero a la vez avasallador. La primera imagen representa un paisaje que combina de manera equilibrada tonos cálidos como el rojo y el naranjo, y tonos fríos como el gris y el azul; aquí la artista demuestra su destreza e invita al recorrido del espectador. Una serie de árboles con fondos blancos parecen abstracciones, gestos, que recorren el pequeño caudal del agua sobre el papel, formando grafías que se remontan a los misteriosos lenguajes del oriente del siglo XIX. Un paisaje frío aparece como obra conector: al contrario a la obra del principio, acá el azul es pregnante y la composición se afirma en este color desplegando un cielo brumoso. Como final del recorrido los paisajes toman el protagonismo: nubes, hielos, monocromos, tintes de amarillos, son algunos de los elementos que reconocemos, que emocionan y sorprenden al volver a mirar la belleza y melancolía del paisaje sureño a través de la experiencia, sensibilidad y ojo de la artista.

Ver exposición

laura, luciérnagas y tuluz

El arte, en términos generales, ha sido una invención que no está exenta de los cambios sociales que sufre una cultura: invasiones, guerras, crisis, conquistas, abundancia y pestes; son algunos de los hechos que afectan al artista y la producción de su obra, pero también repercuten en la circulación, la puesta en escena y los modos en que los públicos se relacionan con las obras de arte.
Las artistas Francisca Martínez y Lucia Rodríguez presentan “laura, luciérnagas y tuluz” una muestra virtual para sala CCU que reflexiona sobre los límites de la representación y la puesta en escena del arte en términos de lo digital, una era que se nos avecina, o que ya se instaló, y que necesita de una reformulación de lenguajes para presentar obras artísticas.
Francisca Martínez (1986) ha desarrollado un trabajo en torno a su percepción del mundo natural. En sus distintas obras ha construido combinaciones de elementos bidimensionales y tridimensionales como pinturas, dibujos y objetos que provienen de materiales orgánicos e inorgánicos. Sus trabajos reproducen de manera imaginativa piedras, flores y enrredaderas, formando interesantes instalaciones e intervenciones en espacios naturales donde conviven la naturaleza y la cultura.
En sus palabras:
“Pintar y dibujar es la base que utilizo para crear imágenes, trabajo con distintos soportes y pigmentos. Hace un rato tomo intuitivamente elementos de la pintura y otros del dibujo que conviven a tal punto, que llego a entenderlos como un mismo lenguaje. La importancia de las retículas, la lógica de las redes internas, la síntesis de una línea y la complejidad de una trama, la generación de atmósferas, la superposición de capas, la convivencia entre la línea y la mancha, la presencia aditiva y sustractiva de la pintura”. (Declaración de la artista, 2021).
Por otra parte, Lucía Rodríguez (1986) ha desarrollado una obra en Chile y en el extranjero. Su trabajo se ha concentrado en el color. Creando esculturas, con telas anudadas y teñidas, de redes que flotan en el espacio,; también instalaciones que recogen una serie de materiales como madera, arcilla, goma de mascar, plastilina, fieltro, oleo, acrílico, tinta, etc.; y, por último, en la pintura experimentando con una serie de obras abstractas y modernas, pero que poseen una orgánica, una vitalidad, expandiéndose a la creación de pinturas digitales: formas reconocibles que se traducen en paletas iridiscentes. La artista declara: “Me pregunto qué trata de decirme la diferencia entre dos colores. Si reduzco la velocidad, si me detengo, puede que encuentre la respuesta” (2021).
Ambas artistas desarrollan una muestra especifica para el contexto digital de la sala CCU. Crean obras abstractas, pero con tintes del real al combinar la naturaleza y el artificio, utilizando una paleta cromática acorde a nuestros tiempos.
En la primera parte Francisca Martínez desarrolla un trabajo que tiende a la abstracción: un cuadro, como una ventana completamente azul, incluye elementos de distintos tonos y procedencias; seguidamente, un cuadro azul evoca al mar y una serie de formas irregulares se despliegan flotando sobre él. En una esquina una construcción de triángulos confeccionados con una gama cromática de rosas, morados y azules, sobre ella flotan elementos que evocan al mundo orgánicos de tierras, ramas, piedras, palos y agua. En la segunda parte aparece un trabajo conjunto de las dos artistas: escriben un texto con forma de poema. La lectura también nos exige actualizar nuestra mirada, confluyen signos, palabras, dibujos, el lector puede leer en sus propios códigos y recrear esta invención. Como tercera y última parte, la artista Lucía Rodríguez crea una instalación digital. Pinta los muros desde un rosa, pasando por un naranja y terminando en un amarillo, para poner sobre él siete piezas. Una serie de dioramas que contienen una naturaleza artificial, incorporando plantas, piedras y elementos geométricos, como una recolección de formas futuras contenidas en esta serie de hornacinas. Algunas están animadas y otras congeladas en el tiempo y espacio que las contiene.
“laura, luciérnagas y tuluz” es una imperdible muestra de artistas contemporáneas, que nos revelan el nuevo mundo de lo digital, algo que hace un tiempo se notaba aún lejano, pero que ahora se vuelve en un medio con sus propios, códigos, formas y apariencias.



Ver exposición

#ReciclarEsUnArte

La exposición #ReciclarEsUnArte está compuesta por 24 obras, confeccionadas con materiales reciclados o reutilizados, ganadoras y menciones honrosas del Concurso #ReciclarEsUnArte realizado en por CCU en el Arte en conjunto con Chile sin Basura 2040.
El concurso se realizó en dos modalidades, para público general  y para hijos y trabajadores de la compañía. La invitación fue a crear una obra únicamente con residuos, en temática y formato libre. Esta iniciativa buscó promover la creación artística y el reciclaje,  para incentivar y reforzar en las personas una cultura en torno a los hábitos de reciclaje.  
Es en este sentido donde el arte se convierte en un medio de transformación donde podemos poner en valor temas tan importantes como estos, creando  conciencia y reflexión; y donde a partir de la creatividad se logra la resignificación de los materiales.
La convocatoria estuvo abierta a niños y adultos de todo el país continental y contó con tres categorías: Niños, para participantes hasta los 10 años; Jóvenes, para personas entre 11 y 18 años, y Adultos, para mayores de 18 años y los ganadores fueron elegidos por un jurado multidisciplinario.
Ver exposición

ESPURIAS

Francisco Uzabeaga es un destacado artista visual que se ha dedicado de manera incansable a la pintura. Sus estudios comienzan en la Universidad de Chile, espacio de enseñanza artística con un fuerte componente y acento en la pintura –pasaron por sus aulas y sus cátedras personajes de la talla de Adolfo Couve–. Allí aprendió el arte de pintar: telas, bastidores, pinceles, pigmentos, aglutinantes, caballete y horas de taller. Su trabajo es meticuloso ya que produce sus pinturas con la antigua técnica de la cuadrícula: sobre una imagen se proyectan una serie de líneas verticales y horizontales equidistantes, que se trasladan a la tela. Si bien es utilizada para pinturas murales, y grandes dimensiones ya que tiene la virtud de variar los tamaños, tiene como objetivo principal corregir los errores de la traslación.

En “Espurias” podemos observar maravillosas pinturas que combinan todos los métodos del artista en su investigación visual y su forma de pintar. Por un lado, imágenes de la historia del arte extraídas de la Revista Icarito por ejemplo el caso de “Ofelia” de Millais. Una impresionante imagen de la trágica muerte de Ofelia –la amada de Hamlet–, que aparece en la revista con un close up en su rostro y cuerpo y en blanco y negro, Uzabeaga la tradujo tal como se veía en la revista.. Posteriormente reprodujo una serie de obras sacadas de fotogramas de revistas de películas de Hollywood, donde los rojos, naranjos, verdes y azules luchan por el protagonismo en la escena –al igual que las estrellas Judy Garland y Marilyn Monroe– o en las versiones más contemporáneas donde Kirsten Dunst hace una caprichosa María Antonieta bajo el lente de Sofia Coppola. Otras imágenes inundan la exhibición con su precisión y carisma visual a través del laborioso trabajo en blanco y negro: parejas famosas del cine son descontextualizadas y detrás de ellas se asoman pinturas de Velásquez, Durero y Leonardo, son reproducciones de reproducciones que habitan de manera equilibrada y sofisticada unas con otras: el peso de la obra se absorbe por el peso del papel mural y los cuerpos que sirven de figuras para los saturados fondos.
Ver exposición

Sala de Arte CCU Virtual 2021