DESECHOS MODERNOS / Carlos Navarrete

Carlos Navarrete es un artista de una larga trayectoria en la escena local. No solamente se destaca en la producción de obra, sino también en la enseñanza, los textos críticos e históricos, y las distintas reflexiones que circulan en múltiples formatos y que han invadido las mentes de varias generaciones de artistas. Es un artista que va de la mano con la historia del arte, todas las obras que produce se relacionan con artistas de distintas épocas y contextos.

Todo artista dialoga con la historia del arte, pero el diálogo que produce Navarrete es autoconsciente –una mezcla entre investigador e historiador– que observa el “arte” emplazado en distintos lugares y eventos, encontrando de manera casual –o en términos surrealistas– azarosos estas extrañas e íntimas referencias.

Tal como lo mencionó Baudelaire en su texto “El pintor de la vida moderna”, refiriéndose al excelente dibujante Constantin Guys, el artista frente a los profundos cambios que provocó la modernidad debe ser un observador agudo capaz de representar lo fugaz: mirar lo que sucede en la ciudad, a las personas, a las cosas y por sobretodo deambular. Esta práctica se transformó en una constante, todo el arte moderno y contemporáneo se basa en los viajes de los artistas –como el caso de Gauguin o Matisse– y en las caminatas: desde los situacionistas hasta los artistas que intervenían el espacio público en la ciudad de Nueva York. Navarrete camina, y mucho, conoce distintas culturas y todo eso se aprecia en su obra. Los desechos, basuras, o materiales inservibles que contaminan física y visualmente nuestras calles los recoge tanto materialmente como con su lente fotográfico. En el caso de los materiales crea instalaciones que hacen referencias a entornos naturales y culturales, y en sus creaciones inmateriales, es decir, en sus fotografías registra elementos y situaciones que son parte del paisaje y que se transforman en intervenciones artísticas sin serlo, poseyendo un “mortal parecido” a los principales fundamentos y prácticas del arte moderno y contemporáneo. Acumulaciones de basura son instalaciones; líneas en la calle son cuadros abstractos; pedazos de tablas son planos superpuestos. Todos evidenciando su erudición – provocando la necesidad por parte del espectador de saber más de arte–, pero sin dejar de lado la belleza de las líneas, círculos, cuadrados y rectángulos proponiéndonos un juego visual, que nos convierte en exploradores visuales.

La exhibición presenta los registro de un jardín artificial. La idea matriz partió en Colombia, realizó en 2014 una residencia en “Lugar a dudas”. En su deambular se encontró con un bello complejo del arquitecto Rogelio Salmona. Basado solamente en el ladrillo formulaba los espacios culturales de la edificación y los naturales, formando divisiones y simetrías parecidas a Mondrian. En su caminata por el centro de Bogotá fue testigo de los tonos naranjas de las calles asimilándolos con el Constructivismo Ruso. Por último, en su visita a Cartagena de Indias, cierra su viaje geométrico al toparse con fachadas que camuflan el mundo natural que atesoran dentro. Estas ideas formularon el proyecto “Jardín Público” una serie fotografías tomadas que narran estas caminatas, y que en 2020 el MAM de Chiloé lo invitó a rehacer. La tituló, en honor al poeta Gonzalo Millán, “El dolor se talla y se detalla” allí recolectó pedazos de plumavit (que protegen artículos eléctricos), ordenándolos en la sala para ocuparlos como contenedores de tierra y plantas de la zona, creando un herbario con un aire oriental.
Como segunda parte, Navarrete presenta una serie de imágenes que juegan visualmente con desechos encontrados en la ciudad de Santiago y registrados de tal manera que evocan una serie de obras modernas y contemporáneas.

El inspirador trabajo de Navarrete construye esta maravillosa muestra: los extremos de un mundo, por un lado, los desechos que provocó la modernidad, y por otro, la resistencia del mundo natural; algo así como el hacer artístico donde se talla y detalla una alegoría material y natural del mundo que vivimos hoy en día.

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RADIOGRAFÍA DEL CORAZÓN CHILENO EN PANDEMIA

Lacaracola A Ser Feliz es una fundación creada por Carolina Galaz en enero de 2016.
Tiene por misión desarrollar en niñ@s y adolescentes con cáncer, atendidos en la red de salud pública, la expresión emocional y la creatividad a través de la metodología Lacaracola aplicada como arteterapia.
En convenio con el hospital Dr. Luis Calvo Mackenna, y Hospital Roberto del Río, la fundación trabaja en sus respectivas unidades de oncología en equipo con la unidad psicosocial de cada establecimiento, atendiendo alrededor de 300 niñ@s y jóvenes al año.

Producto de la pandemia, nuestra labor ha dejado de ser presencial y hemos sido testigos de cómo el mundo ha tenido que vivenciar el aislamiento que nuestros niñ@s viven durante su tratamiento, es por esto que para la presente exposición además de nuestros pacientes hemos invitado a más personas: médicos, enfermeras y técnicos de hospitales, artistas emergentes, emprendedores, estudiantes universitarios, familias en cuarentena y más. Enviamos 70 obras a domicilios y casas de acogida para ser intervenidas de forma artística, creativa y libre transformando el corazón en el suyo propio, sintiendo que al pintar, amarrar, desarmar, pegar, unir, romper, agrandar, achicar y expandir representando el corazón de todo un país.

Agradecemos sinceramente a [email protected] [email protected] participantes. Soñamos con ver todos estos corazones transparentando el sentir, haciendo una radiografía de los corazones de Chile.
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DESECHOS MODERNOS

El destacado artista Carlos Navarrete presenta Desechos modernos una exposición virtual que reúne el registro de un trabajo que comenzó en 2014 en Cali, Colombia, y que volvió a reinventarse en 2020 en el MAM de Chiloé, construyendo una instalación conformada por un jardín con desechos y plantas nativas. Además veremos una serie de fotografías que el autor realza en sus caminatas por la ciudad de Santiago, encontrando situaciones artísticas que rescata con su lente, revelándonos la belleza de las formas y geometrías de elementos insignificantes e invisibles.
Carlos Navarrete, (Santiago de Chile,1968). Formado como pintor en la Escuela de Arte de la Pontificia Universidad Católica de Chile (1988-1992). Perfeccionó su carrera artística en el Centro de Arte Contemporáneo (CCA) de Kitakyushu, Japón en el período académico 2000 - 2001, tomando parte en el “Research Program” de esa institución. Posteriormente en 2001 la Fondazione Ratti en Como Italia, lo consideró para el Corso Superiore in Arte Visiva a cargo de Marina Abramovic. Desde el año 1990 su obra se ha exhibido en diversas ciudades de Chile y el mundo: Cleveland State University Art Gallery (EUA), Stedelijk Museum voor Aktuele Kunst, (Bélgica), Galeria Florencia Loewenthal (Santiago), Centro Cultural Matucana 100 (Santiago), la 28 Bienal Internacional de São Paulo y en la II Trienal Poli Gráfica de San Juan, Puerto Rico.
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IMAGINO EL MAR

Hoy es urgente pensar las relaciones entre la noción de lo humano y la naturaleza. El primero por su responsabilidad respecto a su entorno, y la segunda por su cualidad pasiva y dominada, el enunciar algo como “natural” se convierte en un objeto posible a explotar, cuestión que la artista visual Fiorella Angelini reflexiona en sus distintos trabajos que toman a la fotografía como medio, pero que se convierte en otra cosa al experimentar sus límites físicos mezclados con técnicas del collage.

En “Imagino el mar” propone una selección de sus principales trabajos producidos desde 2015 hasta la fecha. El recorrido comienza con la obra “Abajo” (2016-2017) instalación que consiste en tres placas de cobre, de tamaño humano, impresas con imágenes que evocan al paisaje de la minería: en lo alto montañas rugosas que se juegan con la percepción del espectador, y abajo, el cobre brillante que sirve como soporte y al mismo tiempo como material significante. En continuidad con la idea de la materialidad presenta tres obras asociadas al cemento como material de la modernidad: “Perro negro” (fotografía análoga de un perro negro en un parque de cemento, 2015) y “Half cement” (díptico de fotografías de un cerro con naturaleza xerofita intervenido con cañerías y antenas; y un cerro bañado en cemento, 2017). El paisaje poscolonial se advierte en las obras “Kew´s” (fotografía del jardín botánico del Kew en Londres, 2018) y “El Elqui no quiere palmeras del puerto” (collage de fotografías de un cerro con palmeras superpuestas, 2020). El jardín botánico es un lugar que se apropia de la naturaleza y la domestica –el Kew Garden fue un proyecto del imperialismo británico–, pero aquí aparece a punto de quemarse. La amenaza del fuego se mezcla con la amenaza a la imagen por la sobreexposición, y también con una tercera amenaza: la mano humana que puede trasladar especies exógena como la palmera en un ecosistema que no le pertenece.
Por último “Mar” (2019) y “HalfWhole” (2019), cierran la exhibición y presentan dos fotografías, por un lado, el mar inmenso y de profundos colores, y por otro, la mitad del rostro de una persona. Ambas están completamente blancas en su mitad, al verlas juntas en la exhibición pareciera que la blancura es la juntura de ambas, como si tuvieran una conexión profunda e irreconocible.
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BORDAR EL BORDE

Bordar el Borde es un taller de bordado que forma parte del programa de mediación de CCU en el Arte, realizado durante el tiempo de pandemia por la artista visual Claudia Gutiérrez con vecinas de la comuna de Renca.
Esta experiencia realizada en conjunto con el departamento de cultura de la Municipalidad de Renca, tiene por objetivo, levantar en conjunto con los ciudadanos un imaginario propio del paisaje, validando la biografía de cada persona a partir de la técnica del bordado, valorizando así la producción manual de oficios tradicionales y domésticos que cruzadas con el aprendizaje y comprensión de los procesos de investigación y observación del arte permite visibilizar una identidad local de comunidades que habitan un territorio común.
Este programa de talleres proponen pensar y repensar el patrimonio inmaterial como un cuerpo social que hace gestión y construcción de una identidad, que en este caso, a través del lenguaje del bordado expresa las vivencias, las tradiciones y las características propias de estos territorios.
Por otra parte entrega un espacio fundamental a las comunidades de encuentro y diálogo que potencian y otorgan una experiencia que generan mejor calidad de vida. A partir del encuentro con pares se da espacio a la observación de las propias vivencias y del entorno común, lo cual a través de la enseñanza de la técnica y la observación de los procesos creativos dan vida a las obras que conforman esta muestra.
Finalmente esta experiencia grupal cobra mucha relevancia en este contexto de pandemia abriendo una ventana virtual de conversación y contención a personas que habitan un mismo territorio, comparten preocupaciones similares y sufren las mismas consecuencias del encierro.
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SIN DESCANSO

Ximena Zomosa presenta Sin descanso muestra que reúne trabajos desde 1997 hasta 2014, presentados en Santiago y Sydney. Registros de sus principales instalaciones, obras y fotografías que se concentran en la idea de la mujer y sus tareas domésticas en el contexto del encierro. Obras que van desde mechones de cabello sobre papel mural, marcos confeccionados con dulces, pelos que forman dibujos, hasta una acción de la artista registrada por la fotógrafa Paz Errázuriz. Conforman una exhibición que abre preguntas y reflexiones en torno a la idea de la mujer en sus distintos roles de: madre, contenedora, trabajadora, creadora y, en este caso, artista.
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REENCUENTROS POÉTICOS Y MATERIALES

La actual exposición virtual recopila cerca de 40 obras pictóricas y escultóricas de dos períodos de trabajo realizados en los talleres exploratorios de artes visuales, que se desarrollan en la sede metropolitana de Balmaceda Arte Joven. Dichos talleres estuvieron a cargo de dos artistas diferentes, el 2017 Catherine Sepúlveda, artista plástica y profesora de artes visuales, realiza talleres de pintura durante dos años consecutivos y luego Pablo Fuentes, escultor y educador, realiza un giro hacia la escultura en madera durante el pasado 2019. En ambas instancias participaron cerca de 30 estudiantes de entre 16 y 23 años de la Escuela Especial Tamarugal de la comuna de Lo Espejo, quienes se trasladaron desde su establecimiento hasta la corporación cultural para experimentar con materiales de ambos lenguajes plásticos.

Los talleres en ambas versiones se enfocaron a la exploración, primero de técnicas pictóricas y luego a la tridimensionalidad en madera, de forma libre, intuitiva y muy experimental, fomentando la búsqueda de un estilo propio y exploratorio con cada uno de los lenguajes plásticos.

Estos talleres son un componente del Plan de Formación artística de Balmaceda Arte Joven metropolitana, destinados a jóvenes de diversidad cognitiva de establecimientos educacionales especiales.

Hoy se presenta una selección de ambas experiencias de manera virtual, como una forma de reunir la primera y última versión en la Sala de Arte, Foco social de CCU, donde se invita al espectador a recorrer las obras con una nueva mirada, y una nueva exposición titulada Reencuentros poéticos y materiales, bajo la curaduría de Ramón Castillo, quien por tercer año consecutivo ha sido un aporte a esta labor.
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PINTURAS

La exposición “Pinturas” de Francisca Reyes considera el montaje de una serie de fotografías realizadas entre 2016 – 2020, en la que observamos escenas capturadas en el instante donde el límite entre la fotografía y la pintura desaparecen, presentando modelos y fondos, colores y formas, luces y sombras propias de la tradición pictórica. Niñas atrapadas en cortinas, personas detrás de mamparas, miradas atónitas y melancólicas, paisajes nevados con pequeños destellos de color, mapas gimnásticos, geometrías antiguas y colores radiantes; son algunos de los elementos que nos encontramos y asombramos al ver su parecido al pasado histórico de la pintura posimpresionista, abstracta y modernista de la década del 50. Toda esta mezcla provoca que el ojo y la cámara de Francisca Reyes se unan y se transformen en una paleta y un lienzo.