SIN DESCANSO / Ximena Zomosa

Sin Descanso es una exhibición que propone una lectura al acontecer del encierro. En palabras de la artista “el confinamiento es un retorno del sujeto a etapas superadas en su desarrollo, estamos bajo un estado de dependencia infantil con reglas restrictivas, sin libertades, ni desplazamientos” esta cuestión que le sucede a todos los humanos, es mucho más exigente para las mujeres/madres, quiénes además de retornar a una etapa infantil como sujetos dependientes, deben disfrazarse de adultas y hacerse cargo del cuidado permanente de los niños, de la casa, de la economía. Este cuidado entregado a los sistemas educativos, ahora debe ser asumido por ellas, son: madres, educadoras, protectoras, cocineras, sicólogas, políticas, trabajadoras, contenedoras y juezas, un sinnúmero de tareas que la llevan a “retrotraerse a libertades ya ganadas” (Zomosa, 2020). Este confinamiento no es solo físico, sino síquico, es una regresión a edades primarias, pero ahora bifurcadas entre niñas y niñas-madres, cuestión que deben sortear sin miramientos, ni gritos, ni quejas, manteniendo un estado de control, un status quo, que siempre esta en constante peligro de estallido.

 

Sin Descanso se compone de una serie de obras desarrolladas entre 1997 y 2011. La primera obra se titula Inmolation Pattern se presentó en Artspace (Sydney, 2005), en el contexto de “Proyecto de Borde” (colectivo de artistas chilenas). Consistió en la disposición de un papel mural serigrafiado con motivos Toile de Jouy –estampado monocromo de escenas pastoriles– un grupo de mujeres se despliega en una amable naturaleza, poseen grandes vestidos y realizan actividades asociadas a la labor femenina. Desde él emergen una serie de mechones de pelo de la artista de 35 cm. de largo, amarrados por un elástico dorado. Cada mechón en el muro parece un trofeo, algo que se gana y se prende al muro, o también se transforma en ofrenda a las mujeres representadas y serializadas sin parar en estas labores femeninas. El recorrido continua con Colección de la artista una serie de cinco marcos construidos con chocolate, merengue y azúcar, enmarcan las siguientes palabras bordadas en su interior: silencio, vértigo, miseria, duda y miedo. Cada marco es una trampa: al despertar la fantasía de la gula, de devorarlos sin parar, nos topamos violentamente con los conceptos, opuestos al placer. La madre es la bruja, y la bruja es la madre, construye estos objetos seductores, pero al mismo tiempo tramposos, con verdades escritas con una delicada caligrafía de niña.

Las siguientes obras pertenecen a momentos distintos, pero mantienen como protagonista al pelo como una extensión del cuerpo de la artista. Cotidiana (1997) se compone de tachuelas pegadas sobre el muro, con distintos mechones de pelo se dibujó una mesa, un florero y cinco flores; y Huiros Negros (2014), también construido con pelo y tachuelas, pero formando la imagen de las algas que flotan en el mar. El primero es el espacio doméstico, la mesita con su decoración que remite al trabajo de la mujer en dejar todo espléndido, acabado, lustroso, y que en esa entrega de energía cada pelo es un índice de su labor. El segundo remite al alga que aparece en las costas, como si una gran mujer, una diosa del mar, nos dejara también las huellas y los índices de su existencia, enorme, sedosa y magnífica.

Por último, Ximena Zomosa presenta un trabajo conjunto con la fotógrafa Paz Errázuriz (2011). Vemos a la artista en tres fotografías posando con su pelo como protagonista, se titulan: Pelo agarrado I, Pelo agarrado II y Pelo suelto. Nos entrega tres poses, tres formas de llevar el pelo. Sus brazos y manos se arquean, aprietan, retuercen, apoyan o lo dejan suelto, acciones que también suceden con el arte, con la obra, con el cuerpo de la artista produciendo arte; son como un manifiesto de tres estados alternos que conlleva el ser mujer, el ser artista, el ser madre, todas tareas que se producen, tal como el titulo de esta muestra, sin descanso.

 

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SIN DESCANSO

Ximena Zomosa presenta Sin descanso muestra que reúne trabajos desde 1997 hasta 2014, presentados en Santiago y Sydney. Registros de sus principales instalaciones, obras y fotografías que se concentran en la idea de la mujer y sus tareas domésticas en el contexto del encierro. Obras que van desde mechones de cabello sobre papel mural, marcos confeccionados con dulces, pelos que forman dibujos, hasta una acción de la artista registrada por la fotógrafa Paz Errázuriz. Conforman una exhibición que abre preguntas y reflexiones en torno a la idea de la mujer en sus distintos roles de: madre, contenedora, trabajadora, creadora y, en este caso, artista.
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REENCUENTROS POÉTICOS Y MATERIALES

La actual exposición virtual recopila cerca de 40 obras pictóricas y escultóricas de dos períodos de trabajo realizados en los talleres exploratorios de artes visuales, que se desarrollan en la sede metropolitana de Balmaceda Arte Joven. Dichos talleres estuvieron a cargo de dos artistas diferentes, el 2017 Catherine Sepúlveda, artista plástica y profesora de artes visuales, realiza talleres de pintura durante dos años consecutivos y luego Pablo Fuentes, escultor y educador, realiza un giro hacia la escultura en madera durante el pasado 2019. En ambas instancias participaron cerca de 30 estudiantes de entre 16 y 23 años de la Escuela Especial Tamarugal de la comuna de Lo Espejo, quienes se trasladaron desde su establecimiento hasta la corporación cultural para experimentar con materiales de ambos lenguajes plásticos.

Los talleres en ambas versiones se enfocaron a la exploración, primero de técnicas pictóricas y luego a la tridimensionalidad en madera, de forma libre, intuitiva y muy experimental, fomentando la búsqueda de un estilo propio y exploratorio con cada uno de los lenguajes plásticos.

Estos talleres son un componente del Plan de Formación artística de Balmaceda Arte Joven metropolitana, destinados a jóvenes de diversidad cognitiva de establecimientos educacionales especiales.

Hoy se presenta una selección de ambas experiencias de manera virtual, como una forma de reunir la primera y última versión en la Sala de Arte, Foco social de CCU, donde se invita al espectador a recorrer las obras con una nueva mirada, y una nueva exposición titulada Reencuentros poéticos y materiales, bajo la curaduría de Ramón Castillo, quien por tercer año consecutivo ha sido un aporte a esta labor.
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PINTURAS

La exposición “Pinturas” de Francisca Reyes considera el montaje de una serie de fotografías realizadas entre 2016 – 2020, en la que observamos escenas capturadas en el instante donde el límite entre la fotografía y la pintura desaparecen, presentando modelos y fondos, colores y formas, luces y sombras propias de la tradición pictórica. Niñas atrapadas en cortinas, personas detrás de mamparas, miradas atónitas y melancólicas, paisajes nevados con pequeños destellos de color, mapas gimnásticos, geometrías antiguas y colores radiantes; son algunos de los elementos que nos encontramos y asombramos al ver su parecido al pasado histórico de la pintura posimpresionista, abstracta y modernista de la década del 50. Toda esta mezcla provoca que el ojo y la cámara de Francisca Reyes se unan y se transformen en una paleta y un lienzo.