Esta obra pertenece a la serie “Mi Santiago”, realizada en un período en que la artista centraba su trabajo en representar la vida cotidiana de su propio barrio: plazas, kioscos, organilleros, restoranes, árboles, etc. La intención principal de esta obra es dar cuenta de la calidez de la vida de barrio, lo acogedor, lo humano, lo cotidiano, los pequeños oficios, etc. Sin embargo su mirada artística genera una visión subjetiva del paisaje, donde la luz aplicada en pinceladas vibrantes de óleo, acrílicos, pigmentos y carbón, se convierte en un elemento protagónico de su obra, representándose a través de manchas densas o traslúcidas que toman diferentes formas, transparencias e intensos colores y tonalidades.
Julita logra a través de una gran fuerza emotiva, plasmar en la tela con gran acierto, la poesía que existe en paisajes sumamente cotidianos, pero de una forma totalmente personal y particular que expresan un gran sentimiento de plenitud.
Año de publicación: 2000
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