La obra “Pepsi” es un trabajo que transita, entre sus muchas lecturas, por dos escenarios paralelos, uno netamente ligado a la experimentación artística contemporánea y otro ligado a la relación entre arte y empresa. Ambos escenarios se conjugan aquí de manera ejemplar, hablándonos de una producción artística conciente del mundo en el que se inserta y de la necesidad recíproca de ambos agentes sociales: el arte y los negocios. Desde este punto de vista el trabajo adquiere gran coherencia, pues la experimentación con materiales industriales y poco nobles, como el alambre, deja ver la gran importancia del mundo de la producción industrial en el imaginario de los artistas contemporáneos, los que han trabajado no sólo con materiales de producción masiva, sino también con aquellos íconos pertenecientes al mundo del consumo. Esta reflexión es sin duda herencia de la revolución artística de las vanguardias del siglo XX, con artistas como Marcel Duchamp, Joseph Kosuth, Joseph Beuys y Robert Rauschemberg, entre muchos otros, aunque en el caso particular de la obra “Pepsi” es innegable el guiño que la artista hace a la obra de uno de los más lúcidos creadores del “arte mercancía”, Andy Warhol.
Año de publicación: 2003