La representación de la figura femenina obedece al género del retrato, utilizando como recurso plástico la técnica del pastel, material que permite lograr amplios y ricos matices tonales.
Respecto a las características formales, podemos observar el cuello y rostro de una mujer en posición de “escorzo”, es decir, de medio lado, postura que otorga un cierto movimiento o ritmo a la escena general.
En términos plásticos la figura presenta una evidente estabilización tanto del cuello como de los rasgos faciales, lo que le confieren un carácter de personaje con un cierto aire dramático. Por otro lado, la utilización de un definido delineamiento de las formas, así como de los detalles del rostro -especialmente de los ojos y cejas-, unido a la austeridad cromática derivada de diferentes tonos de grises, otorgan al personaje ciertas connotaciones psicológicas.
Año de publicación: 1998