En esta obra, la artista desarrolla una propuesta visual que se encuentra ligada con una estética de tipo étnico, lo que se observa claramente en el tema de la obra que remite al universo de creencias y mitologías propios de culturas pre-modernas.
La obra se estructura sobre un personaje central que representa al dios guerrero, el que se yergue como un poderoso icono aunque sin resaltar detalles muy descriptivos o individuales. Por el contrario, la figura representa a la colectividad, no a un individuo. Esto se logra a través del uso de una estética más bien sintética que renuncia a los detalles secundarios, y que elige una cercanía a las formas geométricas para plasmar las formas elementales, a la vez que utiliza una paleta cromática que destaca las tonalidades amarillas, rojas, grises y blancos para radicalizar la fuerza y poder de una figura mítica de una u otra forma siempre presente en las culturas originarias.
Año de publicación: 2001

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