La obra de Raimundo se ha construido en base al recorrido, la recolección y el redescubrimiento de piezas que se encuentran en nuestro entorno. A través de la experimentación con distintas materialidades de origen industrial y orgánico, genera diálogos y relaciones sobre la existencia. Finalmente, utilizando la instalación, la pintura, la escultura y el video entre otros, convierte a la ciudad en un espacio de análisis, abstrayendo y transformando sus elementos, hasta que se constituyen en nuevos objetos.
Su referencia nos habla del constante encuentro entre la huella del hombre y de la naturaleza, otorgando a esta acción un valor plástico cargado de información, que al ser instalado en conjunto hace referencia a un descubrimiento arqueológico. A su vez, usa el color dentro de una gama cromática asociada a las señales del tránsito o al rubro automotriz, como elemento unificador de los objetos en el espacio.