Esta obra se acerca a las libertades creativas desarrolladas por los artistas de la década de los 80, conocidos como neo expresionistas. Para ellos, no existían restricciones estilísticas en términos expresivos.
Llama la atención la presencia de una cierta estética propia del grabado, dada en gran medida por la fuerte participación gráfica que se manifiesta en ella. Desde esta impronta se nos presenta una serie de extrañas figuras humanas, ubicadas a modo de friso sobre una superficie oscura. Los cuerpos están representados a través de un dibujo irregular que va delimitando –en un vertiginoso trazo blanco- las figuras sobre el fondo, reflejando indudablemente el temperamento gráfico del artista. En términos cromáticos, se observa la participación de una amplia gama de colores al interior de las figuras, predominando los tonos cálidos. No obstante, la fuerte presencia del blanco zinc sobre las figuras les da finalmente un aspecto de amortajadas.
Año de publicación: 1998

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