La obra de Olivia Valdés se encuentra ligada al Expresionismo, movimiento que rescatando valores como la sensibilidad, la pasión, el espíritu humano e incluso el dolor, representa la realidad bajo el cedazo del yo del artista y no desde la frialdad imitativa y objetiva del naturalismo.
En “Primavera”, Valdés pinta una naturaleza muerta, género pictórico considerado menor por muchos artistas y usado históricamente como ejercicio manual para dominar el oficio pictórico y practicarlo. Sin embargo, la artista le da otro sentido al género, desplazando su histórico menosprecio para transformarlo en un género de importancia plástica en sí mismo. El tema es muy simple, un florero y flores, pero la deformación intencionada de dichos objetos, el uso de colores casi insolentes en su desenfado sensual como rojos, amarillo y anaranjados tanto en el florero, las flores y el fondo, y la aplicación de pinceladas generosas en cantidad de pigmento y gestualidad, trasforman a esta pintura en una obra de gran fuerza expresiva, pese a su simpleza formal.
Año de publicación: 1998