La obra de Lewin se encuentra ligada a las claves estéticas de la pintura analítica, en donde la obra renuncia a reflejar sólo aspectos de la realidad visible, para centrarse en la reflexión sobre los elementos propios del lenguaje pictórico.
En “Doble fondo”, la artista desarrolla una constante de su obra, y que tiene que ver poner en evidencia el proceso creativo de la pintura desde su concepción hasta su operación manual. De esta manera, la obra se transforma en una metáfora que se construye sobre la aplicación de gruesas pinceladas sueltas en tonalidades celestes, grises y blancas, sobre un pañuelo de seda que manifiesta su matriz ligada al bordado y la costura con la presencia de ornamentos orgánicos que operan como los moldes de bordados tradicionales . Así, la mancha y su textura encarna el proyecto de la pintura, y su soporte que alude a la costura textil se transforma en el signo de la manualidad: la operación física sobre la obra misma. En otras palabras, superpone la mancha pictórica y el tejido de la costura, para unirlos en una reflexión conceptual que es la columna vertebral de su arte, y que desde un punto de vista más amplio todavía, supone un quiebre a la tradicional jerarquización de las artes en donde las denominadas artes liberales como la pintura, son consideradas superiores a las artes serviles como el textil, integrándolos en un mismo proceso reflexivo.
Año de publicación: 1998