La obra de Contreras se encuentra ligada a la corriente estética denominada “naif” o ingenua. Ésta se caracteriza por privilegiar un tipo de arte realizado por artistas autodidactas, o por artistas con cierta formación académica pero que intentan renunciar conscientemente a ella, todo esto con la intención de plasmar una mirada plástica más pura e inocente, de fuerte creatividad, alejada de dogmas o clichés propios de la formación artística profesional.
En este caso, se observa una singular representación del Morro de Arica y de una serie de casas embanderadas a sus pies. El dibujo se revela directo y vivaz, con un manejo del trazo y del color que asemeja la libre creatividad y frescura propia del dibujo infantil. A este dibujo básico se agrega un manejo cromático de vivaces tonalidades, en donde los rojos, el azul, los verdes o los tonos tierras aumentan el carácter festivo y vital de la obra, todo lo cual se complementa con una estructura composicional también simple, directa y elemental, reafirmando el carácter libremente creativo y de vigorosa expresividad que exhibe la pintura.
Año de publicación: 2000
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