ESPURIAS / Francisco Uzabeaga

Francisco Uzabeaga es un destacado artista visual que se ha dedicado de manera incansable a la pintura. Sus estudios comienzan en la Universidad de Chile, espacio de enseñanza artística con un fuerte componente y acento en la pintura –pasaron por sus aulas y sus cátedras personajes de la talla de Adolfo Couve–.  Allí aprendió el arte de pintar: telas, bastidores, pinceles, pigmentos, aglutinantes, caballete y horas de taller. Su trabajo es meticuloso ya que produce sus pinturas con la antigua técnica de la cuadrícula: sobre una imagen se proyectan una serie de líneas verticales y horizontales equidistantes, que se trasladan a la tela. Si bien es utilizada para pinturas murales, y grandes dimensiones ya que tiene la virtud de variar los tamaños, tiene como objetivo principal corregir los errores de la traslación.

¿Qué imagen se elige para ser reproducida nuevamente? ¿qué significa un “error” en la traslación? ¿qué sería el original y la copia? El artista posee distintos repertorios visuales donde eligió estas imágenes, por un lado, la revista Icarito. En ella aparecían las más importantes obras del arte del mundo occidental, pero mal impresas: descorridas, sin dimensión, recortadas; un sin fin de “errores” que Uzabeaga utilizó para la creación de sus primeras pinturas que poseían el borde blanco para emular el enmarque de las imágenes de las revistas. Por otro, las enciclopedias Salvat, específicamente sus especiales de cine, que contenían fotogramas que concentraban el punto exacto de tensión de la película.  Estas últimas imágenes estaban construidas bajo la técnica del Technicolor: un color inventando por el cine en 1916 y que se utilizó en el cine de Hollywwod entre 1922 y 1952. Colores saturados –tal como observamos en el “Mago de Oz”– que partieron en dos colores (rojo y verde) y que posteriormente incluyeron el azul, la pesado y caro de las cámaras, y además la limitación de crear vestuarios, decorados y maquillajes hizo que desapareciera.

En “Espurias” podemos observar maravillosas pinturas que combinan todos los métodos del artista en su investigación visual y su forma de pintar. Por un lado, imágenes de la historia del arte extraídas de la Revista Icarito por ejemplo el caso de “Ofelia” de Millais. Una impresionante imagen de la trágica muerte de Ofelia –la amada de Hamlet–, que aparece en la revista con un close up en su rostro y cuerpo y en blanco y negro, Uzabeaga la tradujo tal como se veía en la revista.. Posteriormente reprodujo una serie de obras sacadas de fotogramas de revistas de películas de Hollywood, donde los rojos, naranjos, verdes y azules luchan por el protagonismo en la escena –al igual que las estrellas Judy Garland y Marilyn Monroe– o en las versiones más contemporáneas donde Kirsten Dunst hace una caprichosa María Antonieta bajo el lente de Sofia Coppola. Otras imágenes inundan la exhibición con su precisión y carisma visual a través del laborioso trabajo en blanco y negro: parejas famosas del cine son descontextualizadas y detrás de ellas se asoman pinturas de Velásquez, Durero y Leonardo, son reproducciones de reproducciones que habitan de manera equilibrada y sofisticada unas con otras: el peso de la obra se absorbe por el peso del papel mural y los cuerpos que sirven de figuras para los saturados fondos.

Es interesante pintar hoy en día. Muchos artistas contemporáneos lo consideran poco contemporáneo: la ansiedad de hablar del presente y adelantarse al futuro, de tratar de parecer raros, avanzados, sofisticados, ha producido que mucho arte contemporáneo se haya transformado en algo completamente sin sentido, liviano y paradójico. Francisco Uzabeaga trabaja con la pintura una tradición que no se corta –que es imposible de hacerlo ya que lleva milenios– y como forma crítica instala las principales obras de los artistas modernos que abrieron el paso al arte contemporáneo en sus pinturas. Por ejemplo el urinario de Duchamp habita en dos, se ubica en unas mesas como si fuera parte de la colección de los decorados, esta obra clave como ready made abrió lo novedoso, con artistas excepcionales que reinventaron el código del objeto encontrado creando experiencias fabulosas para el espectador, y también el fin: un fórmula para artistas que hoy se identifican con todo lo que sucede y copian y copian: poses, artilugios –algunos se sienten sanadores new age– y con el fin de aparecer y, por qué no decirlo, vender. Uzabeaga juega con los originales y las copias, con la copia de la copia, al punto de que nos perdemos en la cadena, pero nos encontramos con pinturas que emocionan, que nos hacen abrazar el gusto por el arte y que siguen mostrando como la pintura es un arte que jamás ha muerto y que revive nuevamente en esta exposición.

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REENCUENTROS POÉTICOS Y MATERIALES

La actual exposición virtual recopila cerca de 40 obras pictóricas y escultóricas de dos períodos de trabajo realizados en los talleres exploratorios de artes visuales, que se desarrollan en la sede metropolitana de Balmaceda Arte Joven. Dichos talleres estuvieron a cargo de dos artistas diferentes, el 2017 Catherine Sepúlveda, artista plástica y profesora de artes visuales, realiza talleres de pintura durante dos años consecutivos y luego Pablo Fuentes, escultor y educador, realiza un giro hacia la escultura en madera durante el pasado 2019. En ambas instancias participaron cerca de 30 estudiantes de entre 16 y 23 años de la Escuela Especial Tamarugal de la comuna de Lo Espejo, quienes se trasladaron desde su establecimiento hasta la corporación cultural para experimentar con materiales de ambos lenguajes plásticos.

Los talleres en ambas versiones se enfocaron a la exploración, primero de técnicas pictóricas y luego a la tridimensionalidad en madera, de forma libre, intuitiva y muy experimental, fomentando la búsqueda de un estilo propio y exploratorio con cada uno de los lenguajes plásticos.

Estos talleres son un componente del Plan de Formación artística de Balmaceda Arte Joven metropolitana, destinados a jóvenes de diversidad cognitiva de establecimientos educacionales especiales.

Hoy se presenta una selección de ambas experiencias de manera virtual, como una forma de reunir la primera y última versión en la Sala de Arte, Foco social de CCU, donde se invita al espectador a recorrer las obras con una nueva mirada, y una nueva exposición titulada Reencuentros poéticos y materiales, bajo la curaduría de Ramón Castillo, quien por tercer año consecutivo ha sido un aporte a esta labor.
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PINTURAS

La exposición “Pinturas” de Francisca Reyes considera el montaje de una serie de fotografías realizadas entre 2016 – 2020, en la que observamos escenas capturadas en el instante donde el límite entre la fotografía y la pintura desaparecen, presentando modelos y fondos, colores y formas, luces y sombras propias de la tradición pictórica. Niñas atrapadas en cortinas, personas detrás de mamparas, miradas atónitas y melancólicas, paisajes nevados con pequeños destellos de color, mapas gimnásticos, geometrías antiguas y colores radiantes; son algunos de los elementos que nos encontramos y asombramos al ver su parecido al pasado histórico de la pintura posimpresionista, abstracta y modernista de la década del 50. Toda esta mezcla provoca que el ojo y la cámara de Francisca Reyes se unan y se transformen en una paleta y un lienzo.